La poda es, posiblemente, la labor cultural más decisiva para la producción del año siguiente. Una mala poda puede condenar la cosecha o «vecerizar» el árbol. Sin embargo, la técnica cambia radicalmente dependiendo de si gestionamos un olivar tradicional o uno intensivo/superintensivo.
El objetivo de la poda
En todos los casos, buscamos tres cosas: renovar la madera productiva, facilitar la entrada de luz y aire (para evitar hongos y mejorar la maduración) y preparar el árbol para la recolección.
Poda en Olivar Tradicional
Aquí prima la poda manual selectiva. Se busca aclarar el centro del árbol («vida») para que entre el sol y eliminar las ramas secas o cruzadas («chupones»). Es un trabajo artesanal que requiere operarios muy cualificados para mantener el equilibrio entre hoja y madera. Se suele realizar justo después de la recolección, en invierno, antes de la movida de primavera.
Poda en Intensivo y Superintensivo
Aquí la prioridad es la mecanización y la formación.
- Topping y Hedging: Se utilizan discos de corte montados en tractores para recortar la altura (topping) y la anchura (hedging) del seto. El objetivo es mantener el árbol dentro de las dimensiones que admite la cosechadora.
- Poda manual de repaso: Aunque la máquina hace el trabajo grueso, es vital realizar repasos manuales periódicos para eliminar ramas bajas o madera interior vieja que la máquina no alcanza.
Errores comunes
El error más grave es podar con heladas previstas o hacerlo demasiado tarde cuando el árbol ya está moviendo savia. En Agrocultiva planificamos las campañas de poda basándonos en previsiones meteorológicas y en el estado fenológico de cada finca, utilizando maquinaria propia para ejecutar el trabajo en la ventana de tiempo óptima.