El agua es el recurso más limitante en el campo andaluz. Ante periodos de sequía cada vez más frecuentes, la ingeniería agrícola ha desarrollado estrategias como el Riego Deficitario Controlado (RDC). Contrario a lo que se piensa, regar menos no siempre significa producir menos beneficio.
¿Qué es el Riego Deficitario Controlado?
El RDC consiste en reducir el aporte hídrico en fases fenológicas específicas del cultivo donde el árbol es menos sensible al estrés, manteniendo el riego óptimo en los momentos críticos (como la floración o el endurecimiento del hueso). No se trata de «pasar sed», se trata de gestionar el estrés.
Beneficios directos en el Olivar
- Ahorro energético e hídrico: Reducimos la factura de la luz y el consumo de agua, vital en zonas con dotaciones restringidas.
- Control del vigor: En plantaciones intensivas, el exceso de agua provoca que el árbol crezca «en madera» y no en fruto, complicando la poda y creando sombras. El RDC mantiene el árbol en un tamaño manejable.
- Calidad del AOVE: Un estrés hídrico controlado en la fase final de maduración favorece la acumulación de polifenoles, mejorando la estabilidad y los aromas del aceite resultante.
La tecnología necesaria
Para aplicar RDC no basta con cerrar la llave. Se requiere monitorización precisa. En Agrocultiva implementamos sistemas de sondas de humedad a distintas profundidades y dendrómetros que miden la contracción del tronco. Estos datos nos dicen exactamente cuándo el olivo está «pidiendo» agua y cuándo podemos recortar, sin poner en riesgo la cosecha futura.
La modernización de regadíos no es un gasto, es la única vía para asegurar la sostenibilidad de la finca a largo plazo.